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Depresión: Lo Que Toda Mujer Debe Saber

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Depresión: Lo Que Toda Mujer Debe Saber

Mensaje por EVENID el Dom Nov 20, 2011 6:20 pm

Depresión: Lo Que Toda Mujer Debe Saber


La vida está
llena de altas y bajas. Pero cuando las "bajas" duran demasiado o afectan su capacidad
para desempeñarse en su rutina diaria, es posible que usted tenga una enfermedad
común, pero muy seria: depresión. La depresión clínica afecta su estado de ánimo,
su condición mental y física, y su comportamiento. En EE.UU. se han realizado
estudios que demuestran que cada año aproximadamente 19 millones de personas--uno
de cada diez adultos--sufren de depresión. Casi un 60% de esas personas no obtienen
la ayuda que necesita.9 Con tratamiento, se alivian los síntomas en
más de un 80% de los casos. Sin embargo, como a menudo pasa desapercibida, la
depresión sigue siendo una causa de sufrimiento innecesario.

La
depresión es una enfermedad incapacitante. Ocurre tanto en mujeres como en varones,
pero la tasa de incidencia en la mujer es casi el doble que en el hombre.1
Actualmente, se siguen realizando estudios para investigar si las características
particulares de la mujer--factores biológicos, ciclo de vida, aspectos psicosociales--pueden
ser causas de la alta incidencia de depresión en las mujeres.

La
depresión afecta a cada persona de una manera diferente. Muchas personas solamente
manifiestan algunos de los síntomas, los que pueden variar en severidad y duración.
Para algunos, los síntomas se manifiestan en episodios cortos; para otros, los
síntomas pueden durar por mucho tiempo si no se obtiene tratamiento. Tener algunos
síntomas de depresión no significa que una persona está deprimida clínicamente.
Por ejemplo, es normal que quien haya perdido un ser querido se sienta triste
y no muestre interés en las actividades cotidianas. Si estos síntomas persisten
por un período largo, entonces se puede sospechar que la tristeza se ha convertido
en depresión. De igual manera, vivir con el estrés de la posibilidad de perder
el empleo, de exceso de trabajo, o de problemas económicos o familiares, puede
causar irritabilidad y "bajas" en el estado de ánimo. Hasta cierto punto, sentirse
así es simplemente parte de la vida. Pero si la persona siente estas cosas por
mucho tiempo y con mayor intensidad, y llega a afectarse también su vida cotidiana,
entonces lo que parecía ser un cambio en estado de ánimo puede haberse convertido
en una condición clínica.


Tipos
de Depresión





  1. En
    la depresión grave, a veces conocida como depresión unipolar o clínica,
    las personas tienen algunos o todos los síntomas mencionados abajo por al menos
    2 semanas. Con frecuencia los tienen por varios meses o más. Los episodios de
    la enfermedad pueden ocurrir una, dos, o varias veces en el transcurso de la vida
    de una persona.
  2. En
    la distimia (o depresión "menor"), los mismos síntomas están presentes
    de manera más leve, y duran por lo menos 2 años. Las personas con distimia a menudo
    están faltos de ánimo y entusiasmo por la vida, y viven una existencia sin júbilo
    y energiá que casi parece ser una extensión natural de su personalidad. También
    pueden sufrir de episodios de depresión grave.
  3. La
    enfermedad maniáco-depresiva, o trastorno bipolar, no es tan común
    como las otras formas de depresión. Se caracteriza por períodos de depresión que
    alternan con períodos de manía. Durante los episodios de manía, las personas pueden
    tornarse hiperactivas, eufóricas, e irritables. Pueden malgastar dinero y hasta
    involucrarse en conducta sexual inapropiada. En algunas personas, con los episodios
    depresivos se alterna una forma más leve de manía, conocida como hipomanía. A
    diferencia de otros trastornos afectivos, las mujeres y los hombres tienen la
    misma vulnerabilidad a sufrir del trastorno bipolar; sin embargo, las mujeres
    con trastorno bipolar tienden a tener más episodios de depresión y menos episodios
    de manía o hipomanía.5

Síntomas
de la depresión y la manía



Si
de tres a cinco o más de los siguientes síntomas persisten por más de 2 semanas
(1 semana en el caso de la manía), o si interfieren con el trabajo o la vida familiar,
el paciente debe obtener una evaluación diagnóstica exhaustiva. Esta evaluación
debe incluir un examen físico completo y la historia familiar. No todas las personas
con depresión manifiestan todos estos síntomas. La severidad de los síntomas varía
de persona a persona.

Depresión




  • Estado de ánimo
    de tristeza persistente, ansiedad o "vacío"
  • Pérdida
    de interés o placer en actividades que antes disfrutaba, incluso las relaciones
    sexuales
  • Inquietud,
    irritabilidad o llanto excesivo
  • Sentimientos
    de culpa, de no valer nada, de impotencia, desesperanza y pesimismo
  • Dormir
    demasiado o muy poco, levantarse muy temprano en la mañana
  • Pérdida
    de apetito o peso, o ingesta excesiva de comidas y aumento de peso
  • Disminución
    de energía, fatiga, sensación de estar "en cámara lenta"
  • Pensamientos
    de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
  • Dificultad
    para concentrarse, recordar o tomar decisiones
  • Síntomas
    físicos persistentes que no responden al tratamiento, tales como dolores de cabeza,
    trastornos digestivos y dolor crónico

Manía




  • Estado de ánimo
    exaltado de manera anormal, euforia excesiva
  • Irritabilidad
  • Menor necesidad
    de dormir
  • Delirio
    de grandeza
  • Hablar
    demasiado, rápido, o sin parar
  • Pensamientos
    descontrolados
  • Aumento
    de la actividad, incluso la de tipo sexual
  • Marcado
    aumento en energía
  • Poco
    sentido común que lleva a comportamientos riesgosos
  • Conducta
    social inadecuada

Causas
de la depresión



Factores
genéticos

Existe
un mayor riesgo de padecer de depresión clínica cuando hay una historia familiar
de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición
biológica. Este riesgo es algo mayor para las personas con trastorno bipolar.
Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tendrán la
enfermedad. Además, la depresión grave también puede ocurrir en personas que no
tienen ninguna historia familiar de la enfermedad. Esto sugiere que hay factores
adicionales que pueden causar la depresión, ya sean factores bioquímicos, o ambientales
que producen estrés, y otros factores psicosociales.
Factores
bioquímicos

Se
ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los
trastornos depresivos. Se sabe, por ejemplo, que las personas con depresión grave
típicamente tienen desequilibrios de ciertas substancias químicas en el cerebro,
conocidas como neurotransmisores. Además, los patrones de sueño, que se ven afectados
por la bioquímica del organismo, son generalmente diferentes en las personas que
tienen trastornos depresivos. La depresión puede ser inducida o aliviada con ciertos
medicamentos, y algunas hormonas pueden alterar los estados de ánimo. Lo que aún
no se sabe es si el "desequilibrio bioquímico" de la depresión tienen un origen
genético o es producido por estrés, por un trauma, o por una enfermedad física
u otra condición ambiental.
El
ambiente y otros factores de estrés

Los
siguientes se han definido como factores que contribuyen a la depresión: la pérdida
de un ser querido, problemas en una relación, problemas económicos, o un cambio
significativo en la vida. A veces el comienzo de la depresión ha sido asociado
con el de una enfermedad física aguda o crónica. Además, aproximadamente una tercera
parte de las personas con cualquier tipo de trastorno depresivo también exhiben
de alguna manera un trastorno de alcoholismo o farmacodependencia.7


Otros factores
psicológicos y sociales



Las
personas con ciertas características tales como pesimismo, baja autoestima, sensación
de falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación
excesiva son más propensas a padecer de depresión. Estos atributos pueden resaltar
el efecto de las situaciones de estrés o interferir con la capacidad de enfrentarlas
o reponerse de las mismas. La crianza y las expectativas relacionadas con el sexo
femenino pueden contribuir al desarrollo de estos rasgos. Aparentemente, los patrones
de pensamiento negativo típicamente se establecen en la niñez o adolescencia.
Algunos expertos han sugerido que la crianza tradicional de las niñas puede fomentar
estos rasgos y posiblemente es un factor determinante en la alta incidencia de
depresión en la mujer.
El
riesgo de sufrir depresión es mayor para la mujer
que para el hombre


El
número de mujeres que sufren de depresión grave y distimia es el
doble que el de los hombres. Esta proporción de dos a uno no depende de factores
raciales o culturales ni de la situación económica. La misma proporción existe
en otros diez países del mundo.11 El mismo número de hombres y mujeres
padecen de trastorno bipolar (maniaco-depresión), pero las mujeres
típicamente tienen más episodios depresivos y menos episodios de manía. Asimismo,
un número mayor de mujeres padece de una variedad de ciclos rápidos del trastorno
bipolar, que puede ser más resistente al tratamiento estándar.5

Se sospecha que una variedad
de factores únicos en la vida de la mujer juegan un papel muy importante en la
depresión. La investigación hoy en día se concentra en entender estos factores,
que incluyen: factores reproductivos, hormonales, genéticos o biológicos; el maltrato
y la opresión; factores interpersonales; y ciertas características psicológicas
y de personalidad. Aun así, las causas específicas de la depresión en la mujer
no son claras, ya que muchas mujeres que han sido expuestas a estos factores no
sufren de depresión. Lo que sí está claro es que independientemente de los factores
que contribuyen a la misma, la depresión es una enfermedad para la cual disponemos
de varios tratamientos eficaces.
Las
variadas dimensiones de la depresión en la mujer


Los
investigadores se están concentrando en las siguientes áreas al estudiar la depresión
en la mujer:
Adolescencia

Antes de la adolescencia,
casi no hay diferencia en la incidencia de depresión entre los niños y las niñas.
Pero entre las edades de 11 y 13 años hay un alza precipitada en la incidencia
de depresión en las niñas. Al llegar a los 15 años, las mujeres tienen una probabilidad
dos veces mayor que los varones de haber experimentado un episodio depresivo serio.2
Esto ocurre en un momento durante la adolescencia en el que los roles y las expectativas
cambian drásticamente. Los factores de estrés durante la adolescencia incluyen
la formación de una identidad, la sexualidad en desarrollo, la separación del
adolescente de los padres, y la toma de decisiones por primera vez. Todo esto
se suma a otros cambios físicos, intelectuales y hormonales. Estos factores de
estrés son generalmente diferentes para los varones, y en las mujeres pueden estar
relacionados con la mayor incidencia de depresión. Hay estudios que demuestran
que durante el bachillerato las niñas tienen tasas de incidencia más altas de
depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, y trastornos de
desajuste emocional que los varones. Los hombres, por otro lado, presentan una
tasa más alta de trastornos de comportamiento disruptivo.6
Edad
adulta: Relaciones interpersonales y roles en el trabajo

El
estrés en general puede contribuir a la depresión en las personas que estan predispuestas
biológicamente a la enfermedad. Algunos investigadores proponen la teoría de que
la alta incidencia de depresión en la mujer no se debe a una mayor vulnerabilidad,
sino a las situaciones de estrés que muchas mujeres enfrentan. Estos factores
de estrés incluyen las responsabilidades primordiales en el hogar y el trabajo,
ser madre soltera, el cuidado de los niños y padres ancianos. No se entiende todavía
del todo de que manera estos factores afectan específicamente a la mujer.
Tanto
en las mujeres como en los hombres, la incidencia de depresión grave es mayor
para los separados y divorciados, y menor para los casados; pero mayor para las
mujeres en ambos casos. La calidad de un matrimonio, sin embargo, puede contribuir
significativamente a la depresión. Se ha demostrado que la falta de una relación
de intimidad y confianza, en combinación con problemas maritales graves, están
relacionados con la depresión en la mujer. De hecho, se demostró que las tasas
de incidencia de depresión más altas son en las mujeres con matrimonios infelices.

Acontecimientos
relacionados con la sexualidad femenina

Estos
incluyen el ciclo menstrual, el embarazo, el puerperio, la infertilidad, la menopausia
y, a veces, la decisión de no tener hijos. Estos acontecimientos causan fluctuaciones
en el estado de ánimo y en algunas mujeres incluye la depresión. Los investigadores
han confirmado que las hormonas afectan las substancias químicas del cerebro que
controlan las emociones y los estados de ánimo. No se conoce hasta el momento,
sin embargo, ningún mecanismo biológico específico que explique la acción de las
hormonas en este proceso.
Muchas
mujeres experimentan ciertos cambios físicos y de comportamiento asociados con
las distintas fases del ciclo menstrual. En algunas mujeres, estos cambios son
severos, ocurren regularmente, e incluyen estados de depresión, irritabilidad,
y otros cambios emocionales y físicos. Estos cambios, conocidos como síndrome
premenstrual o trastorno disfórico premenstrual
, típicamente comienzan
luego de la ovulación y gradualmente se intensifican hasta que comienza la menstruación.
Los científicos están explorando cómo el ciclo de altas y bajas, en la concentración
del estrógeno y otras hormonas, pueden afectar los procesos químicos del cerebro
relacionados específicamente con los trastornos depresivos.10

Las fluctuaciones
en el estado de ánimo durante el puerperio
pueden variar desde "bajas"
pasajeras del estado de ánimo que ocurren inmediatamente después del parto, hasta
episodios de depresión grave que se transforman en depresiones severas, discapacitantes
y psicóticas. Hay estudios que sugieren que las mujeres que experimentan depresión
grave luego del parto a menudo han tenido episodios previos de depresión, aunque
éstos pueden no haber sido diagnosticados y la paciente no haber recibido tratamiento.

El embarazo
(si es deseado) raramente es un factor contribuyente a la depresión, y el aborto
no parece aumentar la incidencia de la depresión. Las mujeres que tienen problemas
de infertilidad pueden experimentar extrema ansiedad o tristeza, pero no se ha
determinado si esto contribuye al aumento de la incidencia de la depresión. Además,
la etapa de ser madre puede ser una de alto riesgo para la depresión por el estrés
y las exigencias que conlleva.
La
menopausia, en general, no representa un aumento en el riesgo de
la depresión. De hecho, hay estudios que han demostrado que la depresión durante
la menopausia, aunque anteriormente se consideró como un trastorno específico,
no es diferente a la de otras edades. Las mujeres más propensas a sufrir de depresión
durante esta etapa son aquellas con un historial de episodios depresivos previos.


Consideraciones
culturales



En
cuanto a la depresión en general, la tasa prevalente de depresión entre las mujeres
de origen africano e hispano sigue siendo el doble de la de los hombres del mismo
origen. Hay ciertos factores, sin embargo, que indican que la depresión grave
y la distimia probablemente se diagnostican con menos frecuencia en las mujeres
afroamericanas y con un poco más frecuencia en las hispanas que en las mujeres
caucásicas. La información de prevalencia para otros grupos raciales y étnicos
no es definitiva.
Los
síntomas se pueden presentar de manera distinta, y esto puede influir el que se
reconozca y diagnostique la depresión en las minorías. Por ejemplo, los afroamericanos
son más propensos a quejarse de síntomas somáticos, como el cambio de apetito
y los malestares y dolores en el cuerpo.
Además,
la manera en que las personas perciben los síntomas de la depresión depende de
su cultura. Tales factores deben ser considerados al trabajar con mujeres de distintos
orígenes étnicos.
Victimización

Hay estudios que
demuestran que las mujeres que fueron acosadas o maltratadas sexualmente en su
niñez tienden más a sufrir de depresión clínica en algún momento de su vida en
comparación con las que no tuvieron esa experiencia. Además, varios estudios muestran
una mayor incidencia de depresión entre las mujeres que fueron violadas en la
adolescencia o en la edad adulta. Estas observaciones son muy importantes, ya
que más mujeres que hombres han sido víctimas del abuso sexual en la niñez. Las
mujeres que han sido víctimas de otras formas comunes de maltrato, como el maltrato
físico o el acoso sexual en el trabajo, pueden también tener una mayor incidencia
de depresión. El maltrato puede llevar a la depresión porque baja la autoestima
y causa tristeza, culpabilidad y aislamiento social. Es posible que existan factores
de riesgo para la depresión de tipo biológico y ambiental, como la crianza en
una familia disfuncional. Se necesita más investigación para entender si la victimización
está específicamente ligada a la depresión.
Pobreza

Las mujeres y los
niños representan el setenta y cinco porciento de la población que vive en situación
de pobreza en los EE.UU. La pobreza trae consigo muchos factores de estrés como
el aislamiento, la incertidumbre, los acontecimientos negativos frecuentes y el
poco acceso a los recursos de ayuda. La tristeza y la falta de entusiasmo son
comunes entre las personas de ingresos bajos y entre aquéllas que no tienen apoyo
social. Pero las investigaciones no han establecido todavía si la depresión es
más prevalente entre las personas que enfrentan estos factores ambientales de
estrés.
La depresión
en la tercera edad

Hace
algún tiempo, se pensaba que las mujeres eran particularmente susceptibles a la
depresión cuando los hijos se iban de la casa y ellas enfrentaban el "síndrome
del nido vacío", sintiendo una pérdida profunda de propósito e identidad. Sin
embargo, los estudios científicos no demuestran un aumento de depresión en las
mujeres en esta etapa de la vida.
Al
igual que en los grupos más jóvenes, más mujeres que hombres padecen de depresión
en la vejez. Similarmente, en todas las edades, el no estar casado (incluyendo
la viudez) es un factor de riesgo para la depresión. Lo más importante es que
la depresión no se debe considerar como una consecuencia normal de los problemas
físicos, sociales y económicos que se enfrentan en la tercera edad. De hecho,
hay estudios que muestran que la mayoría de las personas adultas se sienten satisfechas
con su vida.
Aproximadamente
800,000 personas quedan viudas cada año. En su mayoría estas personas son mujeres
de mayor edad, y presentan un cuadro de síntomas depresivos bien variado. La mayoría
no necesita tratamiento, pero aquellas con tristeza moderada o severa parecen
mejorarse al asistir a grupos de apoyo o recibir otros tratamientos psicosociales.
Sin embargo, una tercera parte de las personas viudas, sean hombres o mujeres,
tienen un episodio de depresión grave en el primer mes luego de la muerte del
cónyuge, y la mitad de éstas permanecen clínicamente deprimidas por un año. Estos
trastornos depresivos responden al tratamiento con antidepresivos, pero todavía
se está investigando cuándo es el mejor momento para comenzar la terapia y cómo
se deben combinar los medicamentos con tratamientos psicosociales. 4,8

Existe
el tratamiento para la depresión


Hasta
la depresión grave responde muy bien al tratamiento. De hecho, parte de la sensación
de desamparo que acompaña la depresión grave es pensar que la condición que uno
tiene es "incurable". A las personas que así piensen se les debe proporcionar
la información disponible sobre la eficacia de los tratamientos modernos de una
manera que se reconozca el escepticismo que sienten. Al igual que con cualquier
otra enfermedad, mientras más pronto se comienza el tratamiento, más eficaz puede
ser y es más alta la probabilidad de prevenir recaídas graves. Claro está, el
tratamiento no elimina los inevitables factores de estrés de la vida, ni las altas
y bajas. Pero ayuda muchísimo a la capacidad de enfrentar esos desafiós y logra
que se disfrute más de la vida.
El
primer paso en el tratamiento de la depresión debe ser un examen físico completo
para asegurarse que no existe ninguna condición física que cause los síntomas
depresivos. Ciertos medicamentos tienen efectos secundarios que son iguales a
los síntomas de la depresión, por lo que se debe informar al médico sobre cualquier
medicamento que el paciente esté tomando. Si no se descubre causa física alguna
de la depresión, entonces el médico debe conducir una evaluación psicológica o
remitir el paciente a un profesional de la salud mental.

Tratamientos
para la depresión



Los
tratamientos más comúnmente usados para la depresión son los antidepresivos, la
psicoterapia, o una combinación de ambos. La naturaleza y severidad de la depresión,
y hasta cierto punto la preferencia individual, determinarán cuál de estas opciones
de tratamiento es la apropiada. Para la depresión leve o moderada, uno o ambos
de estos tratamientos pueden ser beneficiosos. Mientras que para la depresión
grave o discapacitante se recomienda como primer paso el uso de medicamentos.3
En el tratamiento combinado, los medicamentos pueden aliviar los síntomas rápidamente,
mientras que la psicoterapia le enseña a la persona maneras más eficaces de enfrentar
los problemas.
Medicamentos

Existen varios tipos
de antidepresivos que se usan en el tratamiento de los trastornos depresivos.
Entre estos se encuentran medicamentos nuevos, principalmente los inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los antidepresivos tricíclicos
y los inhibidores de la monoamina oxidasa (IMAO). Los ISRS y demás medicamentos
nuevos que afectan los neurotransmisores, como la dopamina o noradrenalina, generalmente
tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos. Cada uno
toma distintas rutas químicas al cerebro que están relacionadas con los estados
de ánimo. Los antidepresivos no son adictivos. Aunque algunas personas
se sienten mejor en las primeras semanas del tratamiento, los antidepresivos tienen
que tomarse con regularidad por al menos 4 semanas, en algunos casos por 8, antes
de que su efecto terapéutico sea completo. Para ser eficaces y prevenir una recaída,
los medicamentos tienen que tomarse durante 6 a 12 meses, siguiendo cuidadosamente
las instrucciones del médico. La administración de medicamentos debe vigilarse
de cerca para asegurar que el paciente esté tomando la dosis más eficaz y para
minimizar los efectos secundarios. En el caso de las personas que han tenido ya
varios episodios de depresión, la manera más eficaz de prevenirlos es mediante
tratamiento con antidepresivos a largo plazo.
El
médico que receta el medicamento le dará al paciente la información sobre los
posibles efectos secundarios y, en el caso de los IMAO, sobre las restricciones
de la dieta y de otros medicamentos. Además, hay que tomar en cuenta cualquier
otro medicamento recetado o de venta libre, o suplementos alimentarios que el
paciente esté tomando, porque algunos de estos pueden causar una reacción negativa
al tomarse juntos con un antidepresivo. También pueden haber restricciones durante
el embarazo.
Para
el trastorno bipolar, el tratamiento preferido por muchos años ha sido el litio.
Este puede ser muy eficaz para regular las fluctuaciones de ánimo que son típicas
de este padecimiento. Su uso debe ser cuidadosamente vigilado porque un pequeño
cambio puede tornar una dosis eficaz en una dosis tóxica. Sin embargo, el litio
no se debe usar si la persona tiene una enfermedad de la tiroides o el hígado,
si padece del corazón o si sufre de epilepsia. Afortunadamente, se han encontrado
otros medicamentos que ayudan a controlar las fluctuaciones en el estado de ánimo.
Entre estos hay dos anticonvulsivantes que controlan el ánimo, la carbamacepina
(Tegretol®) y el ácido valproico (Depakote®). Estos dos
medicamentos han sido ampliamente aceptados en la práctica clínica, y el ácido
valproico ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de
los EE.UU. (FDA) como el principal tratamiento de la manía aguda. Los médicos
deben supervisar cuidadosamente el tratamiento para niñas que toman ácido valproico,
porque algunos estudios indican que éste puede interferir con la función de las
hormonas en las adolescentes. Otros anticonvulsivantes que se usan hoy en día
son la lamotrigina (Lamictal®) y la gabapentina (Neurontin®).
Sus posiciones en la jerarquía de tratamientos del trastorno bipolar siguen bajo
estudio.
La mayoría
de las personas que sufren del trastorno bipolar toman más de un medicamento.
Además del litio y/o un anticonvulsivante, a menudo toman otro medicamento para
aliviar los síntomas de agitación, ansiedad, insomnio o depresión. Algunos estudios
indican que cuando un antidepresivo se toma sin tomar otro medicamento que estabilice
el estado de ánimo, se aumenta el riesgo de que se induzca un estado de manía
o de hipomanía. También hay un riesgo mayor de que la persona desarrolle un trastorno
bipolar de ciclo rápido. Es de vital importancia para el paciente encontrar la
mejor combinación posible de estos medicamentos y esto requiere una vigilancia
muy de cerca por parte del médico.
Hierbas
medicinales

En
los últimos años, ha surgido un gran interés en el uso de hierbas para el tratamiento
de la depresión y la ansiedad. La hierba de San Juan, o Corazoncillo (Hypericum
perforatum
) es una hierba que se usa mucho como tratamiento para la depresión
leve o moderada en Europa y que recientemente ha llamado la atención del público
estadounidense. La planta, que es un pequeño y atractivo arbusto de flores amarillas,
se ha usado por muchos siglos en remedios caseros y naturales. En Alemania actualmente
se usa el Hypericum más que cualquier otro antidepresivo en el tratamiento
de la depresión. Sin embargo, los estudios científicos que se han realizado sobre
su uso han sido a corto plazo y se han basado en un número de dosis diferentes.

En respuesta al interés
en la hierba de San Juan, los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH)
están conduciendo un estudio de 3 años, auspiciado por tres de sus miembros: el
Instituto Nacional de la Salud Mental, el Instituto Nacional para la Medicina
Complementaria y Alternativa, y la Oficina de Suplementos Alimentarios. El diseño
del estudio incluye a 336 pacientes con depresión grave, asignados al azar a uno
de tres tratamientos, los cuales duran 8 semanas. Una tercera parte de los pacientes
recibirá una dosis fija de la hierba de San Juan, una tercera parte tomará un
medicamento ISRS de uso común para la depresión, y la otra tercera parte tomará
un placebo (una pastilla de aspecto exactamente igual a la de ISRS y la de la
hierba, pero sin ingrediente activo alguno). Se les dará seguimiento adicional
por 18 semanas a los participantes que muestren mejoría. Al concluir el estudio
de 3 años, se analizarán y publicarán los resultados.
La
FDA emitió un Aviso de Salud Pública el 10 de febrero de 2000. En éste, indicó
que la hierba de San Juan parece tener efecto sobre una vía metabólica que utilizan
muchos fármacos recetados para el tratamiento de condiciones tales como enfermedades
del corazón, depresión, convulsiones, algunos tipos de cáncer y el rechazo de
trasplantes. Por lo tanto, los proveedores de servicios de salud (médicos, farmacéuticos)
deben advertir a sus pacientes sobre esta posible interacción entre medicamentos.
Antes de tomar cualquier complemento de hierbas, los pacientes deben consultar
con su médico o proveedor de servicios de salud.
Psicoterapia

La psicoterapia es
otra opción disponible de tratamiento en los casos de depresión leve a moderada.
Las terapias a corto plazo (de 10 a 20 semanas) han sido muy eficaces para tratar
varios tipos de depresión. Las terapias de "conversación" ayudan a los pacientes
a entender y aprender a resolver sus problemas mediante una charla con el terapeuta.
Las terapias de "conducta" enseñan a los pacientes nuevos comportamientos para
llevar una vida mejor y les ayudan a "desaprender" patrones de conducta dañinos.
La investigación ha mostrado que dos psicoterapias a corto plazo, la interpersonal
y la cognitiva-conductual, son útiles para algunas formas de depresión. La terapia
interpersonal se enfoca en cambiar las relaciones interpersonales que causan o
intensifican la depresión. La terapia cognitiva-conductual se concentra en cambiar
los patrones negativos de pensamiento y la reacción o comportamiento que pueden
contribuir a la depresión.
Terapia
electroconvulsivante

La
terapia electroconvulsivante (TEC o "Electro-shock") es útil para las personas
cuya depresión es severa o ha llegado a un punto en que su vida peligra, o para
aquellas personas que no pueden tomar antidepresivos.3 Esto se aplica
en particular para las personas clasificadas como suicidas, con agitación severa,
pensamientos psicóticos, pérdida excesiva de peso o físicamente débiles como resultado
de una condición física. A través de los años, la TEC ha mejorado mucho. Antes
del tratamiento, que se administra bajo anestesia de corta duración, el paciente
recibe una dosis de relajante muscular. Se colocan electrodos en puntos específicos
de la cabeza y éstos emiten impulsos eléctricos. Este estímulo causa un episodio
convulsivo breve (aproximadamente 30 segundos) en el cerebro. El paciente no percibe
el estímulo eléctrico de manera consciente. Para que la TEC rinda el máximo beneficio
terapéutico se requieren varias sesiones, usualmente programadas a razón de tres
por semana.
Tratamientos
para la depresión recurrente

La
depresión puede regresar, aunque el tratamiento haya sido exitoso. Los estudios
indican que cuando esto ocurre, hay ciertas estrategias muy útiles. A menudo se
puede evitar un nuevo episodio depresivo cuando se continúa el antidepresivo en
la misma dosis que detuvo con éxito el episodio anterior. Para aquellos pacientes
que no toman medicamento, la psicoterapia interpersonal una vez al mes puede alargar
los periodos entre episodios depresivos.
El
camino a la cura


Para
poder disfrutar de los beneficios del tratamiento, hay que primero reconocer las
señales de la depresión. El próximo paso es ser evaluado por un profesional capacitado.
Aunque la depresión puede ser diagnosticada y tratada por médicos de cabecera,
a menudo éstos remiten el paciente a un psiquiatra, psicólogo, trabajador social
clínico, u otro profesional de la salud mental. El tratamiento es un trabajo de
equipo entre el paciente y el proveedor de servicios de salud. La mujer que toma
decisiones basándose en la información al día, conoce las opciones disponibles
de tratamiento y habla de sus inquietudes con el médico.
Si
no se ven resultados positivos luego de 2 a 3 meses de tratamiento, o si los síntomas
se intensifican, hable con su médico para cambiar la estrategia de tratamiento.
Puede también ser necesaria la opinión de otro profesional de la salud o salud
mental.
Una vez más,
he aquí el camino a la cura:

  • Compare
    sus síntomas con los que aparecen en la lista de la página 4.
  • Hable
    con un profesional de la salud o de la salud mental.
  • Seleccione
    el profesional de tratamiento y la estrategia de tratamiento con que mejor se
    sienta.
  • Dé por sentado
    que usted es parte esencial del proceso y tome decisiones sobre su tratamiento
    siempre basándose en la información al día.
  • Si
    no se siente cómoda o satisfecha al cabo de 2 ó 3 meses, hable con su médico.
    Él puede recomendarle un tratamiento diferente o adicional.
  • Si
    le vuelve a dar depresión, recuerde lo que ya sabe sobre cómo sobrellevarla y
    no dude en buscar ayuda de nuevo. De hecho, mientras más pronto comience a recibir
    tratamiento, menos durará el episodio.
La
depresión le hace sentirse fatigada, como que no vale nada, desamparada y sin
esperanza. Algunas personas cuando se sienten así quieren darse por vencidas.
Es importante que sepa que estos sentimientos negativos son parte de la depresión
y se irán a medida que vaya surtiendo efecto el tratamiento.
Además
del tratamiento profesional, hay otras cosas que puede hacer para sentirse mejor.
Para algunas personas, participar en grupos de apoyo es muy útil. Asimismo, le
puede ser de gran ayuda pasar tiempo con otras personas y participar en actividades
que le hagan sentirse bien, como ejercicios sencillos o yoga. No se exija demasiado
al principio. Sentirse mejor toma tiempo.

Dónde
buscar ayuda



Si
no sabe dónde ir para obtener ayuda, pida ayuda a su médico, ginecólogo, o en
la clínica de salud. Puede además consultar las Páginas Amarillas de la
guía telefónica y obtener números de teléfono y direcciones bajo las secciones
"salud mental", "salud", "servicios sociales", "prevención de suicidio", "servicios
de intervención en crisis", "líneas de ayuda", "hospitales" o "médicos". En momentos
de crisis, el médico de la sala de emergencia del hospital puede darle ayuda a
corto plazo para un problema emocional y le puede decir dónde y cómo obtener ayuda
adicional.
La lista
a continuación muestra las personas y lugares en los que puede obtener o ser referido
a servicios de diagnóstico y tratamiento.

  • Médico
    de familia
  • Especialistas
    en salud mental tales como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, o consejeros
    de salud mental
  • Servicios
    de atención médica administrada (HMO)
  • Centros
    comunitarios de salud mental
  • Departamentos
    y clínicas para pacientes de consulta externa de psiquiatría en el hospital
  • Programas
    afiliados a universidades o facultades de medicina
  • Clínicas
    para pacientes de consulta externa de hospitales estatales
  • Agencias
    de servicio social o servicio a la familia
  • Clínicas
    privadas
  • Programas
    de ayuda al empleado
  • Asociaciones
    locales de medicina y/o psiquiatría

_________________
[scroll]No hay nadie tan sabio que no tenga necesidad de consejo ajeno.
Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso
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Las Mujeres y la Depresión La vida emocional está llena de altas y bajas.

Mensaje por EVENID el Dom Nov 20, 2011 6:29 pm

Las Mujeres y la Depresión


La vida emocional está llena de altas y
bajas. Pero cuando los tiempos "bajos" son de larga duración o
interfieren con su habilidad para funcionar, usted puede estar sufriendo
de una enfermedad común, pero seria-la depresión. La depresión clínica
afecta el humor, la mente, el cuerpo, y el comportamiento. Las
investigaciones han demostrado que en los Estados Unidos sobre 19
millones de personas-una de cada diez adultos-experimentan la depresión
cada año, y casi dos terceras partes no obtienen la ayuda que necesitan.9
El tratamiento puede aliviar los síntomas en más del 80 por ciento de
los casos. Sin embargo, dado a que muchas veces no es reconocida, la
depresión
sigue causando sufrimiento innecesario.

La depresión es una enfermedad persistente y debilitante
que afecta tanto a las mujeres como a los hombres, pero las mujeres
experimentan la depresión a una tasa casi al doble que la de los
hombres.1 Los investigadores siguen explorando cómo los
asuntos especiales que son únicos para las mujeres-biológicos, ciclo de
vida, y psico-social-pueden estar asociados con la alta tasa de
depresión en las mujeres.

Nunca dos personas se deprimen exactamente de la misma
manera. Muchas personas tienen solamente algunos de los síntomas, y
éstos varían en su severidad y duración. Para algunas, los síntomas
ocuren en episodios de tiempo limitado; para otras, los síntomas pueden
estar presentes durante períodos largos si no se busca tratamiento. El
hecho de tener algunos síntomas depresivos no significa que la persona
está deprimida clínicamente. Por ejemplo, no es raro que las personas
que han perdido un ser querido se sientan triste, impotentes, y pierdan
interés en actividades cotidianas. Solamente cuando estos síntomas
persisten por un tiempo más allá de lo usual es que hay razón para
sospechar que el luto se ha convertido en una enfermedad depresiva.
Similarmente, cuando uno vive con el estrés de pueder ser despedido,
demasiado trabajo, o problemas financieros o familiares, esto puede
ocasionar irritabilidad y "sentirse triste". Hasta cierto punto, tales
sentimientos son simplemente parte de la experiencia humana. Pero cuando
esos sentimientos aumentan en su duración e intensidad y la persona no
es capaz de funcionar como siempre, lo que parecía un asunto de humor
temporero puede haberse convertido en una enfermedad clínica.

Tipos de enfermedad depresiva



  • En la depresión mayor, a veces conocida como
    unipolar o depresión clínica, las personas tienen algunos o todos los
    síntomas en la siguiente lista, durante por lo menos dos semanas, pero
    con frecuencia duran varios meses o más. Los episodios de la
    enfermedad pueden ocurrir una vez, dos veces, o varias veces durante
    la vida.
  • En la distimia, los mismos síntomas están
    presentes aunque son menos severos y duran por lo menos dos años. Las
    personas con distimia a menudo carecen de ánimo y entusiasmo para
    vivir, viviendo una existencia triste y fatigada que le parece a
    muchos ser una manifestación normal de sus personalidades. Éstos
    también pueden experimentar episodios de depresión mayor.
  • La enfermedad maníaco-depresiva, o trastorno
    bipolar, no es tan común como otras formas de enfermedad depresiva e
    incluye ciclos disruptivos de síntomas depresivos que alternan con
    manía. Durante los episodios mánicos, las personas suelen volverse
    hiperactivas, habladoras, eufóricas, irritables, gastan dinero
    irresponsablemente, y se envuelven en relaciones sexuales
    inapropiadas. En algunas personas, una forma menos intensa de manía,
    llamada hipomanía, se alterna con los episodios depresivos. A
    diferencia de otros trastornos de humor, tanto las mujeres como los
    hombres tienen la misma tendencia en cuanto al trastorno bipolar; sin
    embargo, las mujeres con trastorno bipolar suelen experimentar más
    episodios de depresión y menos episodios de manía o hypomanía.5

Síntomas de la depresión y manía

Es necesario llevar a cabo una evaluación diagnóstica
comprensiva si, de tres a cinco o más de los siguientes síntomas
persisten por más de dos semanas (una semana cuando se trata de manía), o
si éstos interfieren con el trabajo o la vida familiar. Una evaluación
envuelve un examen físico completo y la recopilación de información
sobre el historial de salud de la familia. No toda persona con depresión
experimenta cada uno de esos síntomas. La severidad de los síntomas
también varía de persona a persona.

La depresión



  • Humor persistente de tristeza, ansiedad, o sentirse "vacío"
  • Pérdida de interés o placer en actividades, incluyendo actividad sexual
  • Inquietud, irritabilidad, o llanto excesivo
  • Sentimientos de culpabilidad, de no tener valor, impotencia, desesperanza, pesimismo
  • Dormir demasiado o muy poco, despertar temprano en la mañana
  • Pérdida de apetito y/o peso o comer demasiado y engordar
  • Disminución de energía, fatiga, sentirse "lento"
  • Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
  • Dificultad para concentrarse, recordar cosas, o tomar decisiones
  • Síntomas físicos persistentes que no responden a
    tratamientos, tal como dolores de cabeza, trastornos digestivos, y
    dolor crónico

Manía




  • Humor abnormalmente elevado
  • Irritabilidad
  • Disminuci ón de l a necesidad de dormir
  • Nociones de grandiosidad
  • Hablar más de lo normal
  • Pensamientos volátiles
  • Aumento en la actividad, incluyendo actividad sexual
  • Aumento marcado de energía
  • Pérdida de juicio que conduce a comportamiento arriesgado
  • Comportamiento social inapropriado

Causas de la depresión


Factores
genéticos


Existe cierto riesgo a desarrollar la depresión cuando hay
historial familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber
heredado una vulnerabilidad biológica. El riesgo aumenta para aquellas
personas con trastorno bipolar. Sin embargo, no toda persona con un
historial familiar desarrolla la enfermedad. Además, la depresión mayor
puede ocurrir en personas que no tienen miembros de la familia con la
enfermedad. Esto indica que factores adicionales, posiblemente la
bioquímica, estresores ambientales, y otros factores psicosociales,
tienen que ver con el comienzo de la depresión.

Factores Bioquímicos

La evidencia demuestra que la bioquímica del cerebro es un
factor significativo en los trastornos depresivos. Conocemos, por
ejemplo, que las personas con enfermedad de depresión mayor típicamente
experimentan la desregulación de ciertas químicas del cerebro, llamadas
neurotransmisores. Además, los patrones del sueño, que son influenciados
por la bioquímica, típicamente son diferentes en las personas con
trastornos depresivos. La depresión puede ser inducida o aliviada con
ciertos medicamentos, y algunas hormonas producen el efecto de cambiar
el humor. Lo que aún no conocemos es si los "disturbios bioquímicos" de
la depresión son de origen genético o si son secundarios al estrés, el
trauma, la enfermedad física, o alguna otra condición ambiental.

Estresores Ambientales y Otros Estresores

Una pérdida significativa, una relación dificultosa,
problemas financieros, o un cambio importante en la vida han sido todos
indicados como contribuyentes a la enfermedad depresiva. A veces el
comienzo de la depresión se asocia con enfermedad física aguda o
crónica. Además, algunas formas de abuso de substancias ocurren en más
de una tercera parte de personas con cualquier tipo de trastorno
depresivo.7

Otros factores psicológicos y sociales

Las personas con ciertas características-pensamientos
pesimistas, baja autoestima, un sentido de tener poco control sobre los
eventos de la vida, y la tendencia de preocuparse excesivamente- tienen
más probabilidad de desarrollar la depresión. Estos atributos pueden
aumentar el efecto de situaciones de estrés o interferir con la
iniciativa de lidiar con los problemas o de mejorarse. La forma de
crianza o las expectativas del rol sexual pueden contribuir al
desarrollo de esas características. Parece que los patrones de
pensamiento negativo se desarrollan típicamente durante la niñez o la
adolescencia. Algunos expertos proponen que la crianza tradicional de
las niñas puede desarrollar estas características y puede ser un factor
en la alta tasa de depresión en las mujeres.

El riesgo de padecer de depresión es más alto en las mujeres que en los hombres


La depresión mayor y la distimia afectan dos veces más a
las mujeres que a los hombres. Esta relación de dos-a-uno existe sin
importar el trasfondo racial y étnico o el nivel económico. Se ha
reportado la misma relación en otros diez países a través del mundo.12
Los hombres y las mujeres tienen la misma tasa de trastorno bipolar
(maniaco depresivo), aunque en las mujeres típicamente se manifiestan
más los episodios depresivos y menos los maniacos. También, es mayor el
número de mujeres que tienen la forma de trastorno bipolar con ciclo
rápido, la cual puede ser más resistente a los tratamientos
tradicionales.5

Se sospecha que una variedad de factores únicos a las
vidas de las mujeres juegan un papel en el desarrollo de la depresión.
Las investigaciones se concentran en el entendimiento de estos factores,
incluyendo los factores: reproductivos, hormonales, genéticos u otros
factores biológicos; el abuso y la opresión; factores interpersonales; y
ciertas características psicológicas y de la personalidad. Aún así, las
causas específicas de la depresión en las mujeres todavía no están
claras; muchas de las mujeres que están expuestas a estos factores no
desarrollan la depresión. Lo que sí es claro es que sin importar los
factores contribuyentes, la depresión es una enfermedad con tratamiento
efectivo.

Las muchas dimensiones de la depresión en las mujeres


Los investigadores se están concentrando en las siguientes áreas en
el estudio de la depresión en las mujeres:

El tema de la adolescencia

Antes de la adolescencia, hay poca diferencia en la tasa
de depresión entre los niños y las niñas. Pero entre las edades de 11 y
13 años existe un aumento notable en la tasa de depresión entre las
niñas. A la edad de 15, las mujeres tienen la probabilidad de haber
experimentado un episodio depresivo mayor dos veces más que los varones.2
Esto sucede en un momento en la adolescencia cuando los roles y las
expectativas cambian dramáticamente. El estrés de la adolescencia
incluye la formación de una identidad, desarrollo de la sexualidad,
separarse de los padres, y tomar decisiones por primera vez, junto con
otros cambios físicos, intelectuales, y hormonales. Este estrés
generalmente es diferente entre niños y niñas, y puede estar asociado
con más frecuencia con la depresión en las hembras. Las investigaciones
indican que las estudiantes femeninas de escuela superior tienen tasas
de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de comida, y problemas
de ajuste, significativamente más altos que las de los estudiantes
varones, los cuales tienen tasas más altas de trastornos de
comportamiento disruptivo.6

Los adultos: relaciones y el rol en el trabajo

En general, el estrés puede contribuir a la depresión en
las personas que son vulnerables biológicamente a la enfermedad. Algunos
han teorizado que la alta tasa de depresión en las mujeres no se debe a
una mayor vulnerabilidad sino a los estreses específicos que muchas de
las mujeres enfrentan. Estos estreses incluyen las responsabilidades
principales en el hogar y el trabajo, ser madre soltera, y cuidar de
niños y padres envejecientes. Cómo es que estos factores pueden afectar a
las mujeres de manera única es algo que todavía no se comprende
totalmente. Para ambos, las mujeres y los hombres, las tasas de
depresión mayor son más altas entre los que están separados o
divorciados, y más bajas entre los que están casados, aunque siempre son
más altas para las mujeres que para los hombres. No obstante, la
calidad del matrimonio puede contribuir significativamente a la
depresión. Se ha demostrado que cuando la relación carece de intimidad y
confianza, y existen disputas matrimoniales, esto está relacionado a la
depresión en las mujeres. De hecho, las tasas de depresión resultaron
más altas entre las mujeres que no eran felices en sus matrimonios.

Eventos reproductivos

Los eventos reproductivos de las mujeres incluyen el ciclo
menstrual, embarazo, el período después del parto, infertilidad,
menopausia, y a veces, la decisión de no tener hijos. Estos eventos
conllevan fluctuaciones en el humor que para algunas de las mujeres
incluye la depresión. Los investigadores han confirmado que las hormonas
afectan la química del cerebro que controla las emociones y el humor;
aunque se desconoce el mecanismo biológico específico que explica el
papel que juegan las hormonas.

Muchas de las mujeres experimentan ciertos
comportamientos y cambios físicos asociados con las fases de los ciclos
menstruales. En algunas de las mujeres, estos cambios son severos,
ocurren con regularidad, e incluyen sentimientos de depresión,
irritabilidad, y otros cambios emocionales y físicos. Los cambios,
conocidos como el síndrome premenstrual (PMS por sus siglas en inglés) o
trastorno disfónico premenstrual (PMDD por sus siglas en inglés),
típicamente comienzan después de la ovulación y empeoran gradualmente
hasta que comienza la menstruación. Los científicos están estudiando
cómo la subida y bajada cíclica del estrógeno y otras hormonas puede
afectar la química del cerebro que está asociada con la enfermedad
depresiva.10

Los cambios del humor postpartum varían desde un poco de
tristeza que inmediatamente acompaña el parto, hasta un episodio de
depresión mayor, a una depresión psicótica severa e incapacitadora. Los
estudios indican que las mujeres que experimentan una depresión mayor
después de dar a luz muy probablemente han experimentado episodios
depresivos anteriores, aunque no hayan sido diagnosticadas y tratadas.

El embarazo (si es deseado) raramente lleva a la
depresión, y provocarse un aborto no parece resultar en incidentes más
altos de depresión. Las mujeres con problemas de infertilidad pueden
estar sujetas a episodios de ansiedad o tristeza extrema, pero no está
claro si esto contribuye a una tasa más alta de la enfermedad depresiva.
Además, el ser madre puede ser un tiempo de alto riesgo para la
depresión debido al estrés y las exigencias que esto impone. La
menopausia, en general, no está asociada con un aumento en el riesgo por
la depresión. De hecho, aunque una vez fue considerado un trastorno
único, las investigaciones han demostrado que la enfermedad depresiva
durante la menopausia no es diferente que durante otras edades. Las
mujeres más vulnerables a la depresión durante el cambio de vida son
aquellas que ya tienen historial de episodios depresivos.

Consideraciones culturales específicas

Para la depresión, en general, la tasa de incidencia de la
depresión en las mujeres africano-americanas e hispanas permanece el
doble que la de los hombres. Sin embargo, existen algunas indicaciones
que es posible que la depresión mayor y la distimia puedan ser
diagnosticadas con menos frecuencia en las mujeres africano-americanas y
con un poco más de frecuencia en las mujeres hispanas que en las
mujeres caucáseas. La información tocante a la incidencia de la
enfermedad para otros grupos raciales y étnicos no es definitiva.

Es possible que las diferencias en la presentación de
síntomas afecte la manera en que se reconoce y se diagnostica la
depresión entre las minorías. Por ejemplo, es más probable que los
africano-americanos reporten síntomas somáticos, tales como un cambio en
el apetito y achaques y dolores del cuerpo. Además, las personas de
varios trasfondos culturales pueden percibir los síntomas de la
depresión de diferentes maneras. Tales factores deberán ser considerados
cuando se trata de mujeres de poblaciones especiales.

Victimización

Los estudios muestran que las mujeres que fueron violadas
de niñas tienen una probabilidad más alta de sufrir de depresión clínica
en algún tiempo durante sus vidas que las que no tienen tal historial.
Además, varios estudios muestran una incidencia más alta de depresión
entre las mujeres que han sido violadas como adolescentes o adultas.
Muchas más mujeres que hombres han sido abusadas sexualmente de niñas y,
por lo tanto, esta información es relevante. Las mujeres que
experimentan otras formas comunes de abuso, tal como abuso físico y
hostigamiento sexual en el trabajo, también pueden experimentar tasas de
depresión más altas. El abuso puede resultar en depresión porque
fomenta la baja autoestima, el sentido de estar indefensa, la
auto-culpabilidad, y aislamiento social. Pueden existir factores
biológicos y ambientales de la depresión como resultado de haberse
criado en una familia disfuncional. Actualmente, es necesario llevar a
cabo más investigaciones para comprender si la victimización está
vinculada a la depresión.

Pobreza

Las mujeres y los niños representan setenta y cinco
porciento de la población estadounidense que se considera pobre. Un
nivel económico bajo lleva consigo muchos estreses, incluyendo
aislamiento, incerticumbre, eventos negativos frecuentes, y pobre acceso
a recursos útiles. La tristeza y moral baja son más comunes entre las
personas de bajos ingresos y aquellos que carecen de apoyo social. Pero
las investigaciones aún no han establecido si las enfermedades
depresivas son más prevalecientes entre las personas que experimentan
factores de estrés ambientales tales como los se ñalados .

La depresión más tarde en la adultez

Hubo un tiempo que se pensaba que las mujeres tenían
vulnerabilidad particular a la depresión cuando sus hijos se iban del
hogar y ellas confrontaban el "síndrome del nido vacío" y experimentaban
un profundo sentido de pérdida del propósito e identidad. Sin embargo,
los estudios no muestran ningún aumento en la enfermedad depresiva entre
las mujeres en esta etapa de vida.

Como en los grupos de edad más joven, las mujeres de más
edad sufren de enfermedad depresiva en mayor número que los hombres.
Similarmente, para los grupos de todas edades, el no estar casado (lo
que incluye viudez) también es un factor de riesgo para la depresión.
Aun de mayor importancia, la depresión no debe ser considerada como
consecuencia normal de los problemas físicos, sociales, y económicos de
los últimos años de vida. De hecho, los estudios muestran que la mayoría
de las personas mayores de edad se sienten satisfechos con sus vidas.

Sobre 800,000 personas enviudan cada año. La mayoría de
los cuales son mayors de edad, mujeres, y experimentan varios grados de
sintomatología depresiva. La mayoría no necesitan tratamiento formal,
pero aquellos que experimentan tristeza moderada o severa parecen
beneficiarse de los grupos de auto-ayuda o los varios tratamientos
psicosociales. Sin embargo, una tercera parte de las viudas y viudos
tienen los criterios para experimentar un episodio depresivo mayor
durante el primer mes después del fallecimiento, y la mitad de ellos
todavía están clínicamente deprimidos un año después. Estas depresiones
responden a los tratamientos antidepresivos rutinarios, aunque las
investigaciones sobre cuándo comenzar el tratamiento o cómo combinar los
medicamentos con tratamientos psicosociales aun están en las primeras
etapas.4,8

La depresión es una enfermedad tratable

Aún la depresión severa puede responder exitosamente al
tratamiento. De hecho, la creencia que la condición de uno es
"incurable" suele formar parte de la pérdida de esperanza que acompaña
la depresión severa. A tales personas se les debe proveer información
sobre la efectividad de los tratamientos modernos para la depresión de
tal manera que reconozca sus dudas sobre si el tratamiento funcionaría
para ellos. Como sucede con muchas enfermedades, mientras más temprano
se comience el tratamiento, más efectivo será y más probable que se
puedan evitar reaparicións serias. Por supuesto, el tratamiento no
elimina los inevitables estreses y altas y bajas de la vida. Pero puede
ser de gran ayuda para mejorar la habilidad de manejar esos retos y
resultar en que puedan disfrutar más de la vida.

El primer paso en el tratamiento de la depresión deberá
ser un examen completo para descartar las enfermedades físicas que
pueden causar síntomas depresivos. Como ciertos medicamentos pueden
causar los mismos síntomas que la depresión, el médico que está llevando
a cabo el examen deberá recibir información sobre cualquier medicamento
usado. Si no se encuentra causa físicas para la depresión, el médico
deberá llevar a cabo una evaluación psicológica o hacer un referido a un
profesional de salud mental.

Tipos de tratamiento para la depresión

Los tratamientos típicos usados para la depresión son los
medicamentos antidepresivos, la psicoterapia, o una combinación de los
dos. Cuál de los dos es el tratamiento indicado para cada persona
depende de la naturaleza y severidad de la depresión y, hasta cierto
punto, en la preferencia individual. En la depresión leve o moderada,
uno o ambos de los tratamientos pueden resultar útiles, mientras que en
la depresión severa o incapacitadora, generalmente se recomienda el
medicamento como el primer paso en el tratamiento.3 En
tratamientos combinados, el medicamento puede aliviar los síntomas
físicos rápidamente, mientras que la psicoterapia permite la oportunidad
de aprender opciones más efectivas para lidiar con los problemas.

Medicamentos

Existen varios tipos de medicamentos antidepresivos que se
usan para el tratamiento de los trastornos depresivos. Estos incluyen
medicamentos más nuevos-principalmente los inhibidores del rehúso de
serotonina (selective serotonin reuptake inhibitors o SSRI por sus
siglas en inglés)-y los tricíclicos y los inhibidores de la monoamina
oxidasa (monoamine oxidase inhibitors, o MAOI por sus siglas en inglés).
Los SSRI-y otros medicamentos más nuevos que afectan los
neurotransmisores tales como la dopamina o norepinefrina-generalmente
tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos. Cada uno actúa
sobre diferentes vías químicas del cerebro humano que están relacionadas
con el humor. Los medicamentos antidepresivos no forman hábito de
dependencia. Aunque algunas personas notan mejoramiento en las primeras
dos semanas, los medicamentos antidepresivos deber ser tomados
regularmente por lo menos durante cuatro semanas y, en algunos casos,
hasta tanto como ocho semanas, antes de que pueda ocurrir el efecto
terapéutico completo. Para que sean efectivos, y para evitar un relapso
de la depresión, se deberán tomar los medicamentos por 6 a 12 meses,
siguiendo cuidadosamente las instrucciones del médico. Los medicamentos
deben ser supervisados para asegurar el uso de la dosis más efectiva y
para disminuir los efectos secundarios. Para los que han tenido varios
episodios de depresión, el tratamiento con medicamentos a largo plazo es
la manera más efectiva de evitar episodios recurrentes.

El médico que receta proveerá información sobre los
posibles efectos secundarios y, en el caso de los MAOI, restricciones de
dieta y medicamentos. Además, se deben examinar los otros medicamentos
usados, recetados o sin receta, porque algunos pueden interactuar
negativamente con los medicamentos antidepresivos. Puede haber
restricciones durante el embarazo.

Para el trastorno bipolar, el tratamiento preferido por
muchos años ha sido el litio, porque puede ser efectivo para suavizar
los cambios de humor que son típicos de este trastorno. Su uso deberá
ser supervisado cuidadosamente, porque la diferencia entre una dosis
efectiva y una dosis tóxica puede ser relativamente pequeña. Sin
embargo, no se debe recomendar el litio si la persona tiene problemas
pre-existentes de la tiroides, los riñones, o trastornos del corazón o
epilepsia. Afortunadamente, se han encontrado otros medicamentos que
ayudan a controlar los cambios de humor. Entre éstos se encuentran los
anticonvulsivos que controlan los cambios de humor, carbamazepina
(Tegretol®) y valproato (Depakote®). Ambos de esos medicamentos han sido
aceptados en la práctica clínica, y valproato ha sido arrobado por la
Food and Drug Administration para el tratamiento inicial de manía aguda.
Los estudios llevados a cabo en Finlandia en pacientes con epilepsia
indican que valproato puede aumentar los niveles de testosterona en
mujeres jóvenes (teenage girls) y pueden producir el síndrome de ovario
poliquístico (polycystic ovary syndrome) en las mujeres que comenzaron a
tomar el medicamento antes de la edad de 20 años.11 Por lo
tanto, el médico debe supervisar cuidadosamente a las pacientes hembras
jóvenes. Los otros anticonvulsivos que se están usando ahora incluyen lamotrigine (Lamictal®) y gabapentin (Neurontin®); su rol en la jerarquía de tratamiento de trastormo bipolar aún se está estudiando.

La mayoría de las personas con trastorno bipolar toman
más de un medicamento. Junto con litiuo y/o otro anticonvulsivo, muchas
veces toman un medicamento para la agitación, ansiedad, insomnio, o la
depresión que lo acompañan. Algunas de las investigaciones indican que
en personas con trastorno bipolar cuando un antidepresivo se toma sin un
medicamento que estabiliza el humor, puede aumentar el riesgo de
cambiar en manía o hipomanía, o de desarrollar un ciclo rápido. Es de
suma importancia para el paciente que se pueda encontrar la mejor
combinación posible de estos medicamentos y es necesario que el médico
supervise todo cuidadosamente.

Terapia de hierbas

En los últimos años, ha aumentado el interés en el uso de
hierbas en el tratamiento de tanto la depresión como la ansiedad. El
corazoncillo (la infusión de St. John) (Hypericum perforatum), una
hierba que se usa extensamente en Europa en el tratamiento de la
depresión leve o moderada, recientemente ha causado interés en los
Estados Unidos. El corazoncillo, una planta atractiva que crece como un
arbusto bajo una cubierta de flores amarillas en el verano, ha sido
usada durante siglos en muchos remedios caseros y de hierbas. Hoy en
Alemania, se usa el hypericum en el tratamiento de la depresión más que
cualquier otro antidepresivo. Sin embargo, los estudios científicos
llevados a cabo con el hypericum han sido a corto plazo y han utilizado
dosis diferentes.

Debido al gran interés demostrado para el corazoncillo
(St. John wort), el Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en
inglés) está llevando a cabo un estudio de tres años, auspiciado por los
tres componentes del NIH-el Instituto Nacional de Salud Mental, el
Instituto Nacional de Medicina Complementaria y Alterna, y la Oficina de
Suplementos Dietéticos. El estudio está diseñado para incluir a 336
pacientes con depresión mayor, asignados al azahar a una prueba de ocho
semanas donde una tercera parte de los pacientes reciben una dosis
uniforme de corazoncillo, otra tercera parte reciben un SSRI normalmente
recetado para la depresión, y la última tercera parte recibe un placebo
(una píldora que se parece exactamente al SSRI y el corazoncillo, pero
no contiene ning ú n ingrediente activo). Los participantes en el
estudio que respondan positivamente recibirán seguimiento por unas 18
semanas adicionales. Después de completar el estudio de tres años, los
resultados serán analizados y publicados.

La Administración de Comestibles y Drogas emitió un
Advertencia de Salud Pública el 10 de febrero de 2000. Éste indicó que
el corazoncillo parece afectar una vía metabólica importante que es
usada por muchos medicamentos recetados para el tratamiento de
condiciones tales como la enfermedad del corazón, la depresión, ataques,
ciertos cánceres, y el rechazo de transplantes. Por lo tanto, los
proveedores de cuidado de salud deberán alertar a sus pacientes sobre
estas posibles interacciones entre los medicamentos. Cualquier
suplemento de hierbas deberá tomarse solamente después de consultar con
el médico u otro proveedor de cuidado de salud.

Psicoterapia

En casos leves a moderados de depresión, la psicoterapia
también es una opción de tratamiento. Algunas terapias a corto plazo (10
a 20 semanas) han resultado muy efectivas en varios tipos de depresión.
Terapias de "hablar" ayudan a los pacientes a comprender y resolver sus
problemas mediante conversaciones con su terapista. Terapias de
"comportamiento" ayudan a los pacientes a aprender nuevos
comportamientos que resultan en más satisfacción en su vida y a
"desaprender" comportamientos que son contra productivos. Las
investigaciones han demostrado que dos tipos de psicoterapias a corto
plazo, interpersonal y comportamiento cognitivo, son útiles para algunas
formas de depresión. La terapia interpersonal funciona para cambiar las
relaciones interpersonales que causan o empeoran la depresión. La
terapia de comportamiento cognitivo ayuda a cambiar estilos de
pensamiento y comportamiento negativos que pueden contribuir a la
depresión.

Terapia electroconvulsiva

Para las personas cuya depresión es severa o pone su vida
en peligro o para los que no pueden usar medicamentos antidepresivos, la
terapia electroconvulsiva (ECT por sus siglas en inglés) es útil.3
Esto es particularmente cierto para las personas con riesgo extremo de
suicidio, agitación severa, pensamiento sicótico, pérdida severa de peso
o debilitación física como resultado de enfermedad física. A través de
los años, la ECT ha sido mejorada mucho. Se administra un relajador
muscular antes del tratamiento, lo cual es hecho bajo leve anestesia. Se
colocan eléctrodos en lugares precisos en la cabeza para aplicar los
impulsos eléctricos. La estimulación causa un breve (sobre 30 segundos)
ataque dentro del cerebro. La persona que recibe la ECT no experimenta
el estímulo eléctrico conscientemente. Por lo menos varias sesiones de
ECT, usualmente administradas a razón de tres por semana, son necesarias
para recibir el beneficio terapéutico completo.

Tratamiento de la depresión recurrente

Aún cuando el tratamiento es exitoso, la depresión puede
recurrir. Los estudios indican que ciertas estrategias de tratamiento
son muy útiles en este instante. Muchas veces la continuación del
medicamento antidepresivo en la misma dosis que se trató exitosamente el
episodio agudo puede evitar la reaparición. La psicoterapia
interpersonal mensual puede alargar el tiempo entre los episodios en
aquellos pacientes que no están tomando medicamento.

El camino hacia el bienestar

Para obtener beneficio del tratamiento hay que comenzar
reconociendo los signos de la depresión. El próximo paso es ser evaluado
por un profesional cualificado. Aunque la depresión puede ser
diagnosticada y tratada por médicos de cuidado primario, muchas veces el
médico refiere al paciente a un psiquíatra, psicólogo, un trabajador
social clínico, u otro profesional de salud mental. El paciente y el
proveedor de cuidado de salud son socios en el tratamiento. Un
consumidor bien informado conoce las opciones de tratamiento y según
surgen sus preocupaciones, las dialoga con su proveedor.

Si no hay resultados positivos después de dos o tres
meses de tratamiento, o si los síntomas empeoran, hable con su proveedor
sobre otra opción de tratamiento. Es posible que sea de ayuda que usted
obtenga una segunda opinión de otro profesional de salud o salud
mental.

Aquí, de nuevo, se presentan los pasos hacia el bienestar:



  • Verifique sus síntomas con la lista en la página 4.
  • Hable con un profesional de salud o salud mental.
  • Seleccione el profesional de tratamiento y el método de tratamiento con el cual se siente cómoda.
  • Considérese un socio en el tratamiento y sea un consumidor informado.
  • Si no se siente cómoda o satisfecha después dos
    o tres meses, hable con su proveedor. Es posible que recomienden
    tratamiento diferente o adicional.
  • Si usted experimenta una reaparición, recuerde
    lo que usted sabe sobre cómo lidiar con la depresión y no se exima de
    pedir ayuda de nuevo. De hecho, mientras más pronto se trate la
    reaparición, menos tiempo durará.

Las enfermedades depresivas le hacen sentir cansancio,
sin valor, incapaz, y sin esperanza. Por razón de esos sentimientos
algunas personas se quieren rendir. Es importante reconocer que estos
sentimientos negativos son parte de la depresión y disminuirán cuando el
tratamiento comience a tener efecto.

Junto con el tratamiento profesional, existen otras cosas
que usted puede hacer para ayudarse a mejorar. Algunas personas
determinan que el participar en grupos de apoyo es de gran ayuda.
También puede ser útil pasar algún tiempo con otras personas y
participar en actividades que le hacen sentir mejor, tal como ejercicio
leve o yoga. Pero no tenga una expectativa muy alta de seguido. Toma
tiempo sentirse mejor.

Dónde obtener ayuda

Si no está seguro dónde debe ir para obtener ayuda, pídale
ayuda a su médico familiar, obstetra o ginecólogo, o a la clínica de
salud. También puede buscar en las páginas amarillas bajo "salud
mental," "salud," "servicios sociales," "prevención de suicidio,"
"servicios de intervención durante crisis," "líneas telefónicas
gratuitas," "hospitales," o "médicos", para obtener los números de
teléfono y las direcciones. En tiempos de crisis, el médico de la sala
de emergencia en un hospital puede proveerle ayuda provisional para un
problema emocional y podrá indicarle dónde y cómo puede obtener más
ayuda.

A continuación enumeramos los tipos de personas y lugares
que harán un referido para, o proveerán servicios de diagnósticos y
tratamientos.



  • Médico familiar
  • Los especialistas de salud mental tales como psiquíatras, psicólogos, trabajadores sociales, o consejeros de salud mental
  • Organizaciones de mantenimiento de salud
  • Centros de salud mental de la comunidad
  • Los departamentos de psiquiatría y las clínicas en hospitales
  • Programas afiliados con las universidades o las escuelas de medicina
  • Las clínicas de pacientes ambulatorios en hospitales estatales
  • Agencias de servicios a la familia y servicios sociales
  • Clínicas y facilidades privadas
  • Programas de ayuda para empleados
  • Sociedades médicas y/o psiquiátricas locales

_________________
[scroll]No hay nadie tan sabio que no tenga necesidad de consejo ajeno.
Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso
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